sábado, 7 de diciembre de 2013

EL ASTRONOMO QUE ESTUDIO LOS MEDIUMS



Allá por el principio de los años 70 solía mirar los libros que mis abuelos maternos poseían dentro de un mueble del salón de su casa. Vivían muy cerca de mis padres, en el barrio de Vila Guilherme, en la ciudad de São Paulo.
Entre los libros que el entonces niño Pablo hojeaba se encontraba uno, especialmente, que me llamaba la atención: “La Astronomía” de Josep Comas i Solà. Era una edición de 1939 (Ed. Ramón Sopena de Barcelona) con una portada magnífica mostrando un grabado en colores de escarpadas montañas lunares y un eclipse del Sol producido por la Tierra. Alrededor de este dibujo se esparcían cometas y planetas sobre un fondo de tela azul en un estilo bien típico de aquella época.
Quizá lo que más me sorprendió del libro fueron los dibujos del planeta Marte y de los satélites de Júpiter. Comas i Solà era un excelente astrónomo catalán que dirigía a principios del siglo XX el observatorio de Fabra, en el Tibidado (Barcelona). Su agudizada visión le permitió discernir algunas manchas en la superficie de Ganimedes y Calisto, algo inaudito para los instrumentos de aquella época. Además tuvo el mérito de descubrir que el satélite Titán (de Saturno, el más grande del sistema solar) tenía una atmosfera que, años más tarde, otros astrónomos confirmarían.
También descubrió cometas y asteroides además de ser un gran observador del Sol. Creo que ojeando esta obra en la penumbra del salón de mis abuelos me despertó la pasión por la astronomía y el firmamento. Basta decir que, con doce años, construí me primer telescopio refractor con un objetivo de 70 milímetros que encargué en una óptica y con una ocular de un microscopio roto. No os podéis imaginar la emoción que fue para mí ver los cráteres lunares con unos 30 aumentos, los anillos de Saturno, los cuatro principales satélites de Júpiter o las fases de Venus.
Poco a poco fui perfeccionando aquél telescopio, con una montura mejor, con mejores oculares, etc. También empecé a dibujar lo que veía – tal como hacía Comas i Solà – a través de las oculares como podéis ver en este artículo.
Los intentos de fotografía astronómica no fueron muy positivos, sin embargo revelé yo mismo algunas fotos en blanco y negro, con carretes de 100 y 400 ASA.
Un día – ya en España – leyendo el libro “Historia de la Astronomía Amateur en España: hechos anécdotas, logros y sinsabores de una afición muy celestial” de Josep María Oliver (Ed. Sirius, 1997, Madrid) encuentro que Josep Comas i Solà (1868-1937) también se había dedicado a investigar los fenómenos entonces llamados mediúmnicos. Eso sí, desde un punto de vista científico y escépticamente sano. Hasta dejó publicada un obra sobre estas investigaciones en las que empieza con mucho ánimo (hasta creyendo en alguno de los fenómenos) y terminando decepcionado con los fraudes que pudo descubrir entre varios médiums.
Así surgió el reportaje que hice para “Cuarto Milenio”, entrevistando a personas como Manuel Berrocal (de la Sociedad Española de Parapsicología) David Santamaría, del Centre Barcelonès de Cultura Espírita, Alberto Jiménez, director del Observatorio Astronómico “El Castillo” de Borobia (Aragón) y Sebastían Darbó, periodista y gran divulgador de misterios. A todos ellos agradezco inmensamente la participación además de las excelentes dramatizaciones realizadas por el director de cine y tv Manuel Romo, que supo, con maestría, recrear el ambiente de época de las famosas sesiones espiritistas.
También, para este reportaje, tuve la oportunidad de conocer el magnífico Observatorio de Fabra, con extraordinarias vistas hacia la ciudad condal. En el interior de su cúpula se conserva el telescopio que Comas i Solà empleaba en sus observaciones nocturnas; en un sala está su escalofriante máscara mortuoria que a mí me recordó los moldes de cera de los rostros de presuntos espíritus que los médiums decimonónicos y de principios del siglo XX invocaban durante las sesiones alrededor de una mesa.



LAS ENDEMONIADAS DE SAO TOME E PRÍNCIPE

En un reportaje especial para Cuarto Milenio recalamos en el archipiélago de Sao Tomé y Príncipe en el Golfo de Guinea.
En el canal de Youtbe "Divulgadores del Misterio" colgaron la charla que impartí en el Centro Espírita de Madrid (www.espiritasmadrid.com) sobre este fenómeno tan raro como extraño:

http://www.youtube.com/watch?v=YmxC-tY4luU

JOSÉ LUIS CARDERO: EN DEMANDA DE LOS CAMINOS SECRETOS



El profesor José Luis Cardero López es uno de los últimos auténticos enciclopedistas y humanistas que nos quedan en este principio de siglo XXI. Aunque use Internet y sus recursos, Cardero es un hombre que ama los libros - el papel amarillo con su olor característico - y su lectura en un rincón iluminado por una vieja lámpara de pie.
Cardero sabe que las páginas de los libros de papel están impregnadas de una extraña esencia dejada por los antiguos propietarios, una especie de memoria personal e intransferible.
Ocurre que el misterio que encierran los libros, los viejos legajos son una de las cuestiones clave de su reciente y recomendable novela, “El Sol Negro”que nos transporta al otro lado del océano Atlántico para buscar los inquietantes secretos de un misterioso cargamento.
De pronto el lector se encontrará con la historia de Nathan o el profeta Sabbataï Tseví, protagonista de un movimiento mesiánico herético ocurrido entre los judíos de Esmirna y Salónica a mediados del siglo XVII, que se extendió a otros lugares de Europa.
 En este libro encontraremos – camuflados - recuerdos personales del profesor Cardero de su infancia y juventud, así como aspectos familiares insospechados que se mezclan con una ficción muy cercana a la realidad.
El otro libro es “Ejército de muertos y viajes al otro lado”, obra esencial que nos conduce al imaginario colectivo de muchos pueblos de Europa y de todo el planeta.
El maestro Cardero recoge impresionantes relatos que involucran a seres sobrenaturales – casi siempre difuntos y espíritus desencarnados – que quitaron el sueño a nuestros antepasados. Muchas de estas historias nos remiten a los pueblos nórdicos y desembocan en cementerios, bosques encantados y montañas mágicas.
Así nos permite adentrarnos en bosques como el de Broceliandia (en la Bretaña francesa) o los de su tierra natal, Galicia, donde la Santa Compaña deja aterrados a los aldeanos. Esta última tradición está arraigada, incluso, en lugares como Brasil – eso aún no se lo dije a Cardero – como el caso de una anciana descendiente de esclavos del estado de Bahia que vio a los muertos en procesión delante de su casa.
El poder de los espíritus de otro mundo atormentan al escritor que no duda en pelear contra aquellos que son realmente malignos. Para ello nos ofrece una explicación arquetípica basada en los conceptos de Jung y en los escritos de Mircea Eliade.
Termino citando un párrafo de esta obra imprescindible (página 289): “Cada vez que alguien cruza la barrera establecida entre dos mundos, pone a prueba todo un viejo complejo sistema normativo concebido para proteger a los seres humanos y a sus pequeñas y casi insignificantes islas culturales esparcidas por un espacio frío, inmensamente grande e inhóspito, pero en modo alguno desierto”.
Pablo Villarrubia Mauso

¿Una base lunar?



¿UNA BASE LUNAR?

 El viernes, 22 de noviembre del 2013, el que escribe estas líneas compareció al Ateneo de Madrid para asistir una charla del señor Luis Ruiz de Gopegui, el que fuera director de la Estación de Seguimiento de Fresnedillas INTA-NASA en los años gloriosos de la conquista espacial especialmente del proyecto lunar Apollo.
Don Luis, con sus 84 años, es una persona que se mantiene al día respecto a la astronáutica y nos habló sobre futuros proyectos para enviar misiones tripuladas a la Luna y a Marte. El experimentado ingeniero dejó patente su decepción en cuanto a estos y otros tantos proyectos que jamás cuajaron y se van posponiendo eternamente...
El exingeniero de la NASA declaró que sería más útil montar una base permanente en la Luna que en Marte donde se podrían explotar recursos de su suelo, tal como el regolito para extraer el Helio 3, un gas raro en la Tierra pero abundante en nuestro satélite. Con él se pueden realizar reacciones nucleares más eficientes y con residuos menos contaminantes. También se podría establecer un observatorio astronómico mucho mejor que el Hubble y capaz de profundizar nuestra visión del Universo.
Las esperanzas son remotas, pues los presupuestos de Estados Unidos para el espacio cada vez es más reducido. Don Luis apuesta por la cooperación internacional para poder establecer esta base lunar pero nada a corto plazo.
Pablo Villarrubia Mauso