El profesor José Luis Cardero
López es uno de los últimos auténticos enciclopedistas y humanistas que nos
quedan en este principio de siglo XXI. Aunque use Internet y sus recursos,
Cardero es un hombre que ama los libros - el papel amarillo con su olor
característico - y su lectura en un rincón iluminado por una vieja lámpara de
pie.
Cardero sabe que las páginas de
los libros de papel están impregnadas de una extraña esencia dejada por los
antiguos propietarios, una especie de memoria personal e intransferible.
Ocurre que el misterio que
encierran los libros, los viejos legajos son una de las cuestiones clave de su
reciente y recomendable novela, “El Sol
Negro”que nos
transporta al otro lado del océano Atlántico para buscar los inquietantes
secretos de un misterioso cargamento.
De pronto el lector se encontrará
con la historia de Nathan o el profeta Sabbataï Tseví, protagonista de un
movimiento mesiánico herético ocurrido entre los judíos de Esmirna y Salónica a
mediados del siglo XVII, que se extendió a otros lugares de Europa.
En este libro encontraremos – camuflados -
recuerdos personales del profesor Cardero de su infancia y juventud, así como aspectos
familiares insospechados que se mezclan con una ficción muy cercana a la
realidad.
El otro libro es “Ejército de muertos y viajes al otro lado”,
obra esencial que nos conduce al imaginario colectivo de muchos pueblos de Europa y de todo
el planeta.
El maestro Cardero recoge
impresionantes relatos que involucran a seres sobrenaturales – casi siempre
difuntos y espíritus desencarnados – que quitaron el sueño a nuestros
antepasados. Muchas de estas historias nos remiten a los pueblos nórdicos y
desembocan en cementerios, bosques encantados y montañas mágicas.
Así nos permite adentrarnos en
bosques como el de Broceliandia (en la Bretaña francesa) o los de su tierra
natal, Galicia, donde la Santa Compaña deja aterrados a los aldeanos. Esta
última tradición está arraigada, incluso, en lugares como Brasil – eso aún no
se lo dije a Cardero – como el caso de una anciana descendiente de esclavos del
estado de Bahia que vio a los muertos en procesión delante de su casa.
El poder de los espíritus de otro
mundo atormentan al escritor que no duda en pelear contra aquellos que son
realmente malignos. Para ello nos ofrece una explicación arquetípica basada en
los conceptos de Jung y en los escritos de Mircea Eliade.
Termino citando un párrafo de
esta obra imprescindible (página 289): “Cada vez que alguien cruza la barrera
establecida entre dos mundos, pone a prueba todo un viejo complejo sistema
normativo concebido para proteger a los seres humanos y a sus pequeñas y casi
insignificantes islas culturales esparcidas por un espacio frío, inmensamente
grande e inhóspito, pero en modo alguno desierto”.
Pablo Villarrubia Mauso
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